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Cómo superar un berrinche sin perder la paciencia

 

Es verdad que los niños no vienen con manual de instrucciones. Desde que uno se convierte en padre/madre vive un sinfín de descubrimientos y va adoptando diferentes estilos de crianza, algunos aprendidos, otros afloran instintivamente; pero, sin lugar a dudas, son los berrinches los episodios que más nos retan sobre todo en los primeros años de nuestros retoños.

Frente a un berrinche ¿Que hacer? es lo primero que una madre/padre se pregunta. Muchas veces solo tenemos una respuesta automática: le alzo la voz, lo reprendo, le ignoro, le doy algo para que se quede callado (soborno) o pierdo la paciencia y recurro al castigo físico (esto último no debería pasar nunca).

“No hay técnica única, lo fundamental es prevenir  y para ello es esencial tener reglar claras”, nos comenta Paola Muñoz psicóloga especialista en familias. “Haber adquirido normas y rutinas en el hogar va a marcar la pauta de comportamiento dentro y fuera de casa; el niño(a) podrá saber que es lo adecuado y lo inadecuado y las consecuencias de sus actos.”

“Es importante  dar seguridad y contener. Recordar que no le podemos exigir al niño que se calme si la madre /padre no logran mantenerse calmados. Si se cumple esto ni siquiera se tiene que llegar a alzar la voz”. Nos recomienda Paola.

Hay algunas recomendaciones prácticas para que  un berrinche no se convierta en un momento de terror:

  • Primero hay que observar. Si son muy pequeños puede que la pataleta  empiece por alguna necesidad básica no cubierta como sueño, hambre,  algo que le molesta y que no es capaz de expresar con palabras y por ello recurre al llanto. En este caso cabe preguntar para ayudarlos a expresar sus sentimientos.
  • Tratar de acercarse o dar espacio, (dependiendo de como conozcamos a nuestros niños y nuestro estilo familiar). La idea es que se vaya calmando solo; no se recomienda ignorar, pero si es importante en todo momento guardar la  calma.
  • Si la pataleta tiene origen en alguna idea con la que no estamos de acuerdo es necesario explicar. Por ejemplo “no podemos comprar el juguete que quieres ahora porque hemos venido a comprar  víveres”. Y cerrar la discusión,  dejarlo ahí, no permitir que los reclamos ni los reproches continúen.
  • Finalmente se debe cumplir lo que se acordó. Si frente a alguna situación  convenimos en que el niño(a) se quedara sin ver televisión, se tiene que cumplir, así nuestros niño (a) aprenderán que todo tienen una consecuencia.

Siempre recordando que la idea es lograr que el niño(a) encuentre su autocontrol.

Y  lo más importante de todo: es tarea del adulto NO del niño(a). El niño no se va a calmar con gritos, peor aun con castigos físicos.

 

DATOS:
Paola Muñoz
Psicóloga Centro Upachai
Cel: 997158379

 

FOTO: MORGUEFILE

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