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Cinco consejos para levantar el rendimiento escolar al finalizar el año

Mi hijo está a punto de perder el año, ¿qué hago? es la pregunta que a estas alturas del año se hacen muchos padres
Doris Vila, psicóloga y docente de la Universidad Norbert Wiener nos recomienda antes de tromar alguna medida para cambiar esa situación es revertir la pregunta: ¿Qué cosas no hice como padre a lo largo del año escolar para que mi hijo esté a un paso de desaprobarlo?

Y es que la amenaza de pérdida del año escolar no es más que un efecto o consecuencia de una serie de situaciones que tienen que ver con el distanciamiento de la obligación de los padres de brindar un cercano acompañamiento a las labores escolares de sus hijos, que no permite observar y resolver las situaciones que perturban el normal desenvolvimiento de los hijos con respecto al estudio.

Así, hacer que la responsabilidad escolar de nuestros hijos sea una situación perfectamente normal, evitando el peligro de perder el año escolar, se puede conseguir con una serie de medidas que tienen que ver con que ambos, padre e hijo, cumplan sus roles en la tarea educativa que empieza con el periodo escolar, y aún antes.

1. Hábitos de estudio. Es cierto, cada vez es más difícil promover en los hijos los hábitos de estudio, pero no por eso debemos desatender este objetivo. La clave del éxito dependerá de la constancia y de la convicción de los padres en formar hábitos de estudio: siempre a la misma hora, por un tiempo establecido, sin elementos perturbadores y en un espacio adecuado, etcétera.
2. Responsabilidad. La responsabilidad es una virtud que se enseña y queda para toda la vida. Los padres la enseñan, primero, con el ejemplo diario y constante, pero también la escuela, con sus obligaciones, es un ejemplo del valor de la responsabilidad.
3. Compromiso. Ningún padre puede pedir a sus hijos que se dediquen con ahínco a estudiar, si ellos no demuestran una actitud comprometida hacia ese esfuerzo ni creen en el valor de la escuela y la educación. Así, solo los padres convencidos del valor del estudio pueden animar a sus hijos a esforzarse en estudiar.
4. Cercanía. Los padres debemos estar cerca de nuestros hijos cuando estudian, para ayudarlos con los problemas y quehaceres de su escuela y compartir con sus maestros y compañeros; es decir, cercanos a todo lo que significa la educación de nuestros hijos. ¿Por qué nos quejamos después, cuando nunca nos preocupamos por los problemas que a diario deben afrontar nuestros hijos deben en sus escuelas, con sus compañeros, con sus maestros?
5. El estudio como espacio para compartir. El rendimiento escolar de nuestros hijos siempre será diferente cuando asumamos que el estudio es una nueva oportunidad de reunirnos y compartir como familia. ¿Cuántos de nosotros aprovechamos la sobremesa para hablar de lo que les ocurre a nuestros hijos en la escuela?, ¿si están entendiendo las lecciones de los maestros o necesitan un apoyo adicional?, ¿si es que vienen siendo hostigados por otros compañeros (bullying)?.

Como puede verse, son muchas las tareas que se deben realizar durante todo el periodo lectivo para que nuestros hijos no pierdan el año escolar. Pero ninguna puede hacer milagros si no ha sido constante y permanente a lo largo del año. Por eso, la labor de los padres en el campo del acompañamiento escolar es muy sensible y altamente importante, y debe ser entendida como un nuevo espacio para demostrarles cuánto queremos a nuestros hijos.

Doris Vila Gómez,
Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Norbert Wiener.

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