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Artesanía que cuenta nuestra propia historia

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Hay piezas de artesanías tan llenas de color, tan delicadamente trabajadas que tanto grandes y chicos se rinden con admiración frente a uno de estos trabajos. La artesanía peruana es uno de los grandes atractivos de nuestro país. Las manos de nuestros artesanos hablan, llevando su mensaje de generación en generación, creando objetos de arte que revelan las aspiraciones de un pueblo que forja su futuro, y que en la actualidad motivan una gran demanda en el nuevo mundo globalizado. Objetos hechos a mano, con poca o ninguna intervención de maquinaria, son obras de arte de irrepetible belleza, que evidencian y destacan la singularidad de una comunidad.

La historia del Perú no se puede narrar sin la cerámica, ya que en ella se registra y se cuenta gran parte de nuestro pasado. No es de extrañar que hoy la cerámica ocupe el segundo lugar en la producción artesanal después de la textilería. En diversos lugares del Perú se sigue elaborando la cerámica en las mismas zonas de hace siglos, es por eso que se puede observar a la cerámica peruana como una actividad artística continua de más de tres mil años.

Cerámica peruana

Así, tenemos que desde la antigüedad se usan unas vasijas llamadas pacchas (cataratas o caídas de agua en quechua) para ofrecer líquidos sagrados a la Madre Tierra en las ceremonias, aunque ahora han cambiado las formas, como es el caso del uso de famosos toritos de Pucará y los toritos de Quinua. Las ollas, por su parte, aunque han sufrido algunos cambios, se siguen elaborando en Simbilá (Piura),en Santo Domingo de los Olleros (Lima), en Taricá (Ancash), en Aco y Mankalluta (Junín), por mencionar los más conocidos.

En la selva, las formas y decoraciones han variado para acceder al mercado comercial, pero la técnica de confección y quema sigue siendo tradicional. En otras poblaciones se ha producido un auge comercial, como en el caso de Chulucanas (Piura), donde se ha rescatado y mejorado la tecnología pasada y de hecho están entre las colecciones que causan impacto en los compradores de las grandes tiendas norteamericanas y europeas.

Los alfareros de la zona, fabrican estas piezas a alta y baja temperatura con diferentes texturas y cada año reciben pedidos de más de 200,000 piezas para diferentes exportadores. También hay casos en que se reproducen ceramios de la antigüedad, como en Nasca o Trujillo.

Tener una pieza de artesanía en casa también es enseñarles a nuestros hijos la riqueza cultural que posee nuestro Perú pero sobre todo es enseñarles sobre nuestra propia identidad.

 

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